Nacido el 5 de abril de 1956 en Romford, Essex, TV (Tim) Smith aterrizó a los nueve años en la pequeña localidad de Dartmoor, al sur de Devon, siguiendo la estela de sus padres, ambos maestros, quienes deseaban alejarse de la ciudad de Londres y comenzar de nuevo en un entorno más relajado en el campo. Desde muy temprana edad le apasionó escribir poesía. ‘’Siempre me fascinaron las palabras, cómo trabajar en sus combinaciones, jugar con ellas’’. Incluso antes de iniciarse en la guitarra acústica gracias a su hermano mayor dedicaba horas a escuchar la radio y crear sus propias letras para luego usarlas sobre las insustanciales canciones pop que manaban del transistor. ‘’Yo era un adolescente cabreado más, y aunque uno o dos temas de los que escuchara tuvieran una buena melodía, las letras nunca decían nada, ¡así que las cambiaba por las mías y acababan gustándome más!’’.
Con la llegada del proto-punk a Inglaterra, las primeras bandas que TV Smith recuerda haber descubierto por sí mismo y que le causaron un gran impacto fueron Stooges, New York Dolls, Velvet Underground, en gran parte debido a la sensación de peligro que emitían. ‘’Ya no se trataba sólo de las canciones. Con esos grupos también era importante su imagen extraordinariamente potente, y todo lo que representaban. Era un tiempo en el que entrabas en la adolescencia y querías romper con tu entorno, así que me interesaba cualquier banda que me abriera la puerta a un nuevo mundo, interesante y peligroso’’. A su llegada al Torquay Art College en 1974, TV Smith formó su primera banda, Sleaze, de toques glam, donde gracias a su determinación a escribir material propio comenzó a despuntar su habilidad como letrista.
Durante ese período en la escuela de arte de Torquay, TV conoció a Gaye Black (25-08-56), fan acérrima de Iggy Pop con la que compartía muchos gustos musicales. Tras ser expulsado de su propia banda, TV planea mudarse a Londres y formar otro grupo, a lo que Gaye responde que le interesa tocar el bajo —pese a no haber tenido uno en las manos jamás— y acaban practicando a solas, él a la guitarra acústica y ella al bajo Algunos de los temas en los que trabajaron formaron parte del futuro repertorio de los Adverts, como «New boys», «We who wait», «Quickstep» y «One chord wonders».
En verano de 1976 materializan su traslado a Londres con el firme objetivo de formar una banda. Pese a acabar viviendo en una habitación minúscula y deprimente en Hammersmith, TV recuerda esos primeros meses en la ciudad con excitación. ‘’Fue una gran oportunidad para ver a muchas bandas magníficas, como los Damned, Sex Pistols en el festival del 100 Club y muchas otras, aunque eso significara no poder comprar ni una cerveza en el bar y volver a pie desde la otra punta de la ciudad. En ningún modo fue perfecto, pero había esa sensación de que algo importante estaba sucediendo. Incluso las bandas de pub-rock como Count Bishops eran rápidos y divertidos comparados con lo que habíamos visto en nuestro pueblo. The Stranglers eran muy buenos y diferentes a casi todo lo que habíamos oído. Los Sex Pistols fueron el siguiente escalón, ya que eran totalmente diferentes, una panda de chavales subiendo a un escenario y volviéndose literalmente locos, con buenas canciones, un líder cojonudo y una imagen extraordinaria’’.
Tras un par de meses instalados en Londres practicando los temas de TV a solas, publican anuncios en Sounds y NME buscando guitarra y batería. El puesto a las seis cuerdas fue para Howard Boak (de nombre artístico Howard Pickup), quien vivía a pocas calles del ático de la pareja. Pickup influyó definitivamente en el sonido estridente de los aún no bautizados Adverts, con su guitarra SG conectada a un Vox AC30 y tocando todos los acordes hacia abajo. ‘’Estaba acostumbrado a tocar blues y esas cosas, pero cuando comenzó a interpretar mis canciones consiguió ese sonido brillante y pienso que creó algo nuevo’’.
ROXY NIGHTS
Pese a que tras algunos meses el trío se estaba acostumbrando a ese formato, no habían dado con un batería que completara la formación, pero intensificaron la búsqueda a finales de 1976 ya que se sabía de la inminente inauguración del ahora mítico Roxy Club y presintieron que se trataba de una buena oportunidad para debutar. Laurie Muscat ‘’Driver’’ solía merodear por los locales de ensayo porque conocía a Howard. Uno de esos días se presentó al grupo y dijo que él sabía tocar la batería y que quería probar con ellos. No tenían nada que perder así que le dieron su oportunidad. La verdad era que Laurie no había tocado la batería en su vida, así que tras una clase de emergencia con John Towe, batería de Generation X, realizó su prueba de ingreso y la pasó. ‘’Fue muy extraño’’, cuenta TV. ‘’No resultó ser como yo esperaba que sonara con un ritmo detrás, pero yo tampoco sabía nada de baterías. Notaba que pasaba algo raro, pero el hecho fue que surgió una especie de poder tras las canciones que hasta ese momento no habíamos tenido, así que le aceptamos’’.
Con la formación completa, les hacía falta un nombre para probar suerte en el Roxy, y tras plantearse llamar al grupo The One Chord Wonders, se decidieron por The Adverts. El nombre del grupo fue crucial a la hora de conseguir su primera actuación en el Roxy. TV Smith marcó el número que aparecía en el anuncio que la nueva sala había puesto en el NME anunciando su apertura y contactó directamente con su dueño Andy Czezowski, cuyo único requerimiento para darles fecha fue preguntar por el nombre de la banda, y obviamente le gustó. Por casualidad, poco después John Towe gestionó que los Adverts abrieran para Generation X en su primera actuación en el Roxy sin que éstos lo supieran, así que el debut en la sala más influyente del punk británico fue por partida doble.
El primer concierto fue con Generation X el 15 de enero de 1977, seguido por la actuación que TV Smith había cerrado con Czezowski para el 19 de enero junto a Slaughter & The Dogs. En estas primeras apariciones de poco más de veinticinco minutos el repertorio de los Adverts se vio reforzado por los nuevos temas que trabajaron ya con la banda al completo, como «Great British mistake», «Bored teenagers», o «Safety in numbers». A principios de 1977 el fenómeno punk todavía no había acabado de despegar y la audiencia de estos conciertos fue más bien escasa. Pese a ser elogiados por parte de las bandas para las que abrieron y el público, al principio la prensa inglesa trató de despedazarles. El periodista de NME Neil Spencer publicó una reseña de su segundo concierto diciendo: ‘’Los Adverts fueron patéticos. No pude cazar ni un riff o tema con gancho ya que el cantante se dedicó a escupir furiosamente letras inaudibles. Lo mejor de todo, la bajista femenina’’.
El atractivo de Gaye Advert —bautizada así por los Stranglers ya que siempre fue reacia a desvelar su apellido verdadero— era más que obvio, con sus grandes ojos pintados de negro y misteriosa mirada. Gaye nunca propició el tratamiento de icono o punk pin-up que recibió desde entonces por parte de los medios. Más bien siempre lo vio como algo negativo, ya que como solía destacar en la banda por el hecho de ser mujer, a la hora de recibir palos siempre era la primera. Ser considerada una sex symbol del punk le enfurecía, ya que los comentarios que generaba solían ceñirse a cómo vestía y a su aspecto físico, y si trascendían a lo musical era en sentido peyorativo.
Pese a la mala prensa, se corrió la voz sobre el interesante nuevo grupo que había aparecido en el Roxy y en cuestión de semanas eran habituales allí. En uno de estos conciertos, Jake Riviera, uno de los capos del sello Stiff, bajó a verles junto a Nick Lowe siguiendo la recomendación de Brian James de los Damned. El flechazo fue inmediato, ya que inmediatamente después de la actuación les citó en su oficina para hablar de proyectos.
Ante estas nuevas perspectivas, la banda decide hacerse con los servicios de Michael Dempsey como mánager. Dempsey ejercía como editor en Granada Publishing y fue responsable de la edición de libros clásicos como «100 Nights At The Roxy» o «Texts Of Festival» de Mick Farren. Poco después de su encuentro en el Roxy, la banda y su manager se reunieron y firmaron el contrato por el que Stiff editaría su primer single. Todo fue muy rápido y la única decisión que se tomó fue la de quién produciría las grabaciones. Riviera propuso a Larry Wallis de los Pink Fairies —también de la escudería Stiff— a lo que la banda no tuvo nada en contra. ‘’Lemmy de Motörhead se enfadó bastante porque quería producirlo él’’, dice TV. ‘’Le conocíamos bastante y era un tipo carismático, y decía que hubiera conseguido mucho mejor resultado, pero escuchando el primer álbum de Motörhead yo no estaría tan seguro’’.
Antes de que llegara «Gary Gilmore’s eyes», no hubo discusión alguna respecto a qué canción tenía que ser el single, ya que «One chord wonders» era su tema bandera y definía a la perfección el concepto del grupo. Escoger la cara B fue algo más problemático. A TV Smith le gustó la idea de incluir «Quickstep» ya que también era de corte autobiográfico y hablaba de fundar una banda, pero Jake Riviera pensaba que el tema era demasiado largo. Según él lo que se esperaba de un single punk era que no durara más de dos minutos y medio, y «Quickstep» duraba más de tres. La contraportada y galleta del single anunciaba sarcásticamente que «One chord wonders» duraba 1.99 minutos… ¡y la B dos horas y cuarenta y nueve! ‘’Se entrometieron bastante en eso. Lo de la contraportada lo hicieron sin avisarnos, igual que la foto de portada, donde sólo aparecía Gaye. Incluso cambiaron el título de la canción a «One chord wonder». Stiff fue un gran sello y apoyó al punk-rock, pero una de las desventajas de estar en una discográfica con un carácter tan marcado fue que a veces llegaban a eclipsar a sus bandas’’.
La sesión de grabación tuvo lugar en los estudios Pathway, un local muy pequeño con la cabina de control situada sobre la sala de grabación, pero con un sonido clásico donde se llevaron a cabo otras grabaciones míticas de Damned, Elvis Costello, Nick Lowe o Graham Parker. La sala era tan pequeña que se tenía que disponer la batería de una forma en la que la se movía mucho, y de hecho se puede escuchar a Laurie Driver lamentarse al final de «Quickstep»: ‘’Me cymbals fell off!’’ (¡se me han caído los platos!). Buscando un efecto de sonido para el final de «One chord wonders», probaron entre otros el de una cortadora de césped, pero lo desecharon a favor de la explosión por ser demasiado arty. ‘’Trabajar con Larry Wallis fue fabuloso. Nos llevamos muy bien y no interfirió en nuestro sonido, se concentró en capturar lo que hacíamos en aquel momento, y creo que consiguió plasmarlo muy bien. Las sesiones fueron rápidas, comenzando por la mañana y acabando la mezcla a media tarde’’.
PROBLEMAS Y MAS PROBLEMAS
El single se editó en abril de 1977 e inmediatamente obtuvo buenas críticas. El fenómeno punk comenzaba a despuntar y a público y prensa dejó de asustarles todo lo que viniera con esa etiqueta. ‘’Algunos artículos vinieron a decir que éramos oficialmente aceptados y mucha más gente sintió curiosidad y empezó a venir a nuestros conciertos’’, recuerda TV. ‘’Es increíble lo que nos deparó un single y un puñado de buenas críticas en tan poco tiempo, sólo hacía tres meses que habíamos debutado!’’.
No todas las críticas fueron positivas. Mientras Sounds lo marcó como single de la semana y Melody Maker lo recomendaba a sus lectores, el NME lo definió como ‘’casi increíblemente aburrido’’. Eso no impidió que la respuesta de un público que iba creciendo en número a cada bolo que daban pasara de la estupefacción inicial al entusiasmo en cuestión de semanas.
El 28 de abril grabaron su primera sesión con el crucial y recientemente desaparecido locutor radiofónico John Peel. Interpretaron las dos caras de su primer single, junto a los temas que formarían el segundo, «Gary Gilmore’s eyes» y «Bored teenagers», finalizando con «New boys». Al editarse el disco «Live At The Roxy» dos meses después, incluyendo una toma de «Bored teenagers» de uno de sus primeros bolos, se puede apreciar comparando ambas grabaciones lo mucho que la banda había progresado en esos cuatro meses.
Del 13 de mayo al 28 de junio de 1977 se embarcan en una gira de treinta fechas con sus compañeros de sello The Damned. Stiff publicó anuncios de página entera en todas las publicaciones anunciando la gira con la coletilla de ‘’The Damned ya saben tocar tres acordes. The Adverts sólo uno. Escucha los cuatro en su próximo concierto en…’’. La gira fue una auténtica locura. En la banda todos menos Howard Pickup eran grandes aficionados al bebercio, hábito que tanto Gaye como Laurie Driver combinaban con el speed. ‘’Gaye tomaba algo de speed, pero nada comparado con Laurie. Empezó a afectar su ya de por sí rudo carácter. En esta gira empezaron los problemas internos del grupo. Gaye no podía soportar a Laurie, quien de algún modo la culpaba de atraer toda la atención de la prensa. El pensaba que debía recibir el mismo trato por parte de los periodistas, y eso le ponía extremadamente furioso. El caso es que Gaye nunca hizo nada para que la trataran así, de hecho odiaba todo eso. Fue muy difícil’’.
Pese a estas rencillas y otros problemas, como el arresto de su mánager a los pocos conciertos por andar completamente borracho de madrugada, o los grupos de padres que se personaban cada mañana en las puertas de su hotel para preguntar dónde estaban sus niñas, TV recuerda que hubo grandes momentos entre ellos y los Damned, tanto en lo musical —con ambas bandas en su mejor momento tratando de competir con la otra ante centenares de jóvenes punks que se volvían locos abarrotando todos los conciertos— como en lo personal. ‘’Nos lo pasamos de puta madre con ellos. Volvíamos a Londres en la furgo a las cinco de la mañana completamente borrachos, bromeando y haciendo locuras como una noche en la que nos bajamos del bus y bombardeamos el lobby del hotel Hillton con espuma de afeitar y salimos por patas riendo histéricamente. Eramos chavales pasándolo en grande’’.
Dempsey les consiguió un trato con Anchor, sucursal inglesa de la multinacional americana ABC Records. Mantuvieron a Larry Wallis como productor tras el relativo éxito de su primer single, aunque cambiaron a unos estudios de la localidad costera de Worthing, Pebble Beach Studios, donde dispusieron de un fin de semana completo para grabar el disco, lo que suponía todo un lujo. Pese a que la grabación del single fue sobre ruedas, la banda era sensiblemente más quisquillosa que meses atrás, en especial Gaye Advert, que nunca estuvo contenta con el sonido de su bajo y acabó detestando la grabación mientras a los demás les pareció fabulosa. ‘’Gaye quería un sonido contundente y profundo como el de J.J. Burnel de los Stranglers, algo que no consiguió’’, declara TV. ‘’En ese aspecto creo que a pesar de haberse convertido en una buena bajista para una banda como la nuestra, no fue consciente de sus limitaciones’’.
Mientras el disco llegaba a las tiendas, la banda realizó ese mismo agosto su segunda sesión con John Peel, interpretando «New church», «Great British mistake», «We who wait» y lo que sería su tercer single, «Safety in numbers», una canción con texto casi visionario acerca de la muerte inminente del afán innovador y de cambio con el que empezó el punk, debida al apoltronamiento de sus bandas, que tratarían a toda costa de mantener su posición tratando de no modificar ni un ápice su fórmula. ‘’Qué harás con tus nuevos caminos? Qué harás con tu nueva ola? Quizás ya no te importa, ahora que eres tan grandioso, tan sólo has de subir allí arriba para que te vean. ¿O acaso te importó alguna vez la nueva ola?’’. Como dijo Michael Dempsey en una entrevista, ‘’TV Smith quizás tuvo fe en los postulados del punk, pero también comprendió sus limitaciones. Mientras toda la hornada del No Future se jactaba de ser radicalmente diferente y provocativa, Tim les soltaba ‘’¿y qué?’’, preguntando qué trataban de demostrar. Mientras los demás retaban al stablishment, él retaba a los retadores’’.
«Gary Gilmore’s eyes» se convirtió en un éxito inmediatamente. La canción versaba sobre un asesino americano que antes de su ejecución donó sus córneas al banco de transplantes. ‘’Leí la noticia en el periódico y pensé que quizás en ese momento el receptor podría estar leyendo lo mismo sin saber de dónde procedían sus ojos’’. Con un estribillo que hoy es un clásico del punk británico, el single se mantuvo más de un mes en las listas de ventas, llegando al número dieciocho el 24 de septiembre.
A los pocos días de ser editado el disco, la banda hizo su primera aparición televisiva ni más ni menos que en el Top Of The Pops de la BBC. El programa forzaba a sus participantes a grabar el audio de su actuación por la mañana y actuar en play-back sobre esas grabaciones a la hora de la verdad. En un momento de descuido la banda cambió la cinta por otra en la que sólo había las bases instrumentales con la intención de que TV pudiera al menos cantar en directo. Al dar el grito de acción, el volumen de la grabación sobre el escenario era tan tenue que nadie supo cuándo empezar con lo que tuvieron que empezar de nuevo para desespero del regidor. La siguiente toma el volumen era ligeramente mayor, pero cuando TV corrió al micrófono para empezar el tema se dio cuenta de que no se trataba de un micro real sino de una réplica de cerámica, con lo que descubierto el engaño se tuvo que parar la grabación de nuevo.
Ese mes la banda hizo una gira abriendo para Iggy Pop, que acababa de editar su álbum «Lust For Life» y estaba en un momento increíble de popularidad. El fanatismo de Gaye Advert por Iggy quedó reflejado en una entrevista en la que dijo que para ella Iggy significaba lo mismo que Elvis Presley para mucha otra gente. ‘’De alguna forma, eso fue el principio del final. Gaye adoraba a Iggy, y girar con él en ese momento fue un sueño hecho realidad y no puedo pensar en nada que ella deseara con tanto entusiasmo tras acabar la gira. Tocamos en salas enormes llenas hasta los topes, fue una gira increíble’’. Tras el éxito de «Gary Gilmore’s eyes» y su tour con La Iguana, la edición en noviembre de su tercer single, «Safety in numbers», debería haber supuesto la confirmación definitiva de los Adverts como una de las bandas punteras de la hornada punk británica, pero inexplicablemente el single se desplomó de las listas tras alcanzar la parte baja del top 75.
Pese a todo, el grupo continuó girando incansablemente por su país hasta el final de 1976, rentabilizando el éxito de su segundo single y culminando un tour exitoso en cuanto a público y crítica como cabezas de cartel en el Roundhouse de Londres, teloneados por Johnny Moped. La prensa por su parte les posicionó en lo alto de todas sus listas de los mejores del año en muchas categorías diferentes, llegando Gaye a ser escogida como una de las diez mejores voces del año, pese a que en realidad su aportación vocal al grupo se reducía a unos cuantos coros prácticamente inaudibles. Las divisiones internas en el grupo se acrecentaron ya que el aparente éxito de su trayectoria no aportaba apenas beneficios económicos pese a la actividad frenética del grupo. ‘’Mi motivación siempre ha sido escribir canciones y hacer que lleguen al público, pero en el caso de Howard y Laurie más bien se trataba de una búsqueda del estereotipo de popstar: fama, sexo y dinero. Y eso simplemente no llegó nunca. Laurie desconfiaba de nuestro mánager y su actitud era cada vez más problemática. Howard tenía graves problemas personales con su pareja y apenas se relacionaba con nosotros dentro o fuera del grupo. En aquel entonces me dijo que no me sorprendiera si un buen día simplemente no se presentaba a un ensayo y desaparecía para siempre, y eso fue exactamente lo que sucedió. Al año siguiente, un día no vino a ensayar y no le volví a ver en toda mi vida’’.
TOP OF THE PUNKS
Tras la edición de tres singles y más de un año de carrera, era momento de plantearse la grabación de un elepé, así que entre noviembre y diciembre de 1977 el grupo comenzó a trabajar en su primer disco ni más ni menos que en los estudios Abbey Road (sí, los de los Beatles) con el productor John Leckie, quien hasta la fecha había trabajado con George Harrison, Chris Spedding o XTC entre otros. TV Smith le escogió debido al gran trabajo que hizo con The Doctors Of Madness, banda a la que había visto actuar en Devon. Les recordaba como un grupo pobre técnicamente y de sonido atropellado similar al de su banda, así que si había logrado grabar un buen disco con ellos, debería ser capaz de hacer lo mismo con los Adverts. ‘’Estaba emocionadísimo al grabar el disco, y totalmente convencido de que íbamos a facturar uno de los mejores discos de punk de la historia. Sentía una gran responsabilidad pero confiaba mucho en la colección de canciones que íbamos a grabar. La banda sonaba compacta y nos sentíamos muy seguros en las manos de John Leckie y trabajamos en un estudio mítico. Nada podía ir mal!’’.
John Leckie aportó bastantes ideas para el sonido del disco, como la de doblar todas las guitarras y desafinar muy ligeramente una de las pistas para conseguir ese sonido brillante característico del álbum. Perfeccionó el sonido del grupo y lo transportó a la cinta. Una de las tareas que Leckie tuvo que abordar con mucha calma fue aguantar las constantes tensiones entre Laurie y Gaye.
«Crossing The Red Sea With The Adverts» es considerado hoy en día como uno de los mejores discos de la era punk jamás grabados y debería haberles catapultado hacia un lugar más privilegiado dentro de la jerarquía del punk, pero el futuro que estaba por venir era más bien gris. Durante la grabación del disco, su sello Anchor desapareció debido a las decisiones de sus jefes de ABC, con lo que durante algún tiempo el futuro de la edición de «Crossing The Red Sea» fue más que incierto. ‘’Me gustaba la gente de Anchor. Era obvio que sabían promocionar bien un disco por la forma en la que consiguieron meter «Gary Gilmore’s eyes» en las listas, llevarnos a Top Of The Pops… Sabían lo que hacían pero al mismo tiempo nos dejaron hacer los discos tal y como queríamos, escoger productores, diseñar nuestras portadas, etc., algo que no sucedió en Stiff. Aparte, éramos su única banda de punk y tenían mucho interés en lanzarnos, así que empezamos con muy buen pie. El problema fue que sus jefes eran la gente ABC, uno de los principales motivos por los que nos decidimos por Anchor ya que esperábamos poder editar nuestros discos en EE.UU.. Llegado el momento de editar el elepé, los jefes de ABC decidieron que no querían tener nada que ver con el punk-rock y retiraron los fondos destinados a su subsidiaria Anchor, que tuvo que cerrar’’.
A última hora, uno de los encargados de Anchor Records, Dave Hill, decidió crear Bright Records junto a otro socio y ocuparse de la edición del disco. El single incluyendo «No time to be 21» se editó el 20 de enero de 1978 y alcanzó el número 38 de las listas británicas en pocos días, lo que creaba bastantes expectativas de cara a la edición del álbum. La banda tenía que aparecer de nuevo en Top Of The Pops, pero la fecha coincidía con el primer concierto de su primera gira como cabezas de cartel fuera del Reino Unido, concretamente en Irlanda. En un principio se negaron a aparecer en televisión para no interferir con su viaje, pero para la gente de Bright Records otra aparición en el programa de máxima audiencia de la BBC era un caramelo demasiado goloso así que prometieron al grupo que se ocuparían de la complicada logística que les permitiría grabar el programa y llegar a tiempo a su concierto en Coleraine con el único obstáculo de no poder probar sonido. Al finalizar la grabación, su discográfica dispuso una limusina que les llevó al aeropuerto de Heathrow donde un vuelo privado les llevaría a Irlanda. A la hora de despegar en un minúsculo bimotor, el piloto anuncia mientras sobrevuelan el mar irlandés que un fuerte viento de cara está afectando la duración del viaje mientras repasa nerviosamente los niveles de gasolina del aparato. ‘’Fue horrible’’, recuerda TV. ‘’Mientras sobrevolábamos el mar de Irlanda íbamos mirando las alas del avión ¡y estaban recubiertas de hielo! Pensamos que era el fin cuando vimos al piloto ponerse nervioso. Para colmo al acercarnos al aeropuerto el tío llevaba entre las piernas un mapa de Irlanda y murmuraba algo así como: el aeropuerto tiene que estar por aquí…’’. A pesar de todos los intentos por darse prisa, el grupo llega dos horas y media tarde a la sala y al llegar se encuentra con roadies desmontando el equipo mientras el servicio de limpieza se encarga del caos que han dejado atrás los cientos de chavales que habían comprado su entrada. Uno de ellos les dice que la gente se ha enfadado mucho, tanto que han lanzado una rata muerta sobre el escenario.
Al día siguiente la banda actúa en Belfast. Los héroes locales Stiff Little Fingers ejercen de teloneros y se meten al público en el bolsillo desde el primer acorde. Cuando los Adverts aparecen en escena, son recibidos por una lluvia de escupitajos. Tras un par de canciones, Gaye lanza su bajo al suelo y se marcha. El resto de la banda le sigue y arrecia un abucheo ensordecedor. Su mánager agarra el micrófono y trata de explicarle al público que si dejan de escupir la banda seguirá tocando, pero el público responde con una nueva lluvia de saliva...
En su siguiente concierto en Dublín, el grupo consigue transformar toda su frustración en el motor de uno de sus mejores conciertos hasta la fecha. Muchos chavales abarrotan el camerino para felicitarles, pero uno de ellos roba la chaqueta que Gaye llevaba como amuleto desde su primer concierto con la banda. La bajista monta en cólera pero momentos después tienen algo más grave de lo que preocuparse. Laurie Driver está medio inconsciente agarrado a una papelera repleta de vómito. Lleva desde la semana pasada sintiéndose indispuesto. Cada día ha empeorado su estado de salud pero todos lo han achacado al abuso de alcohol y drogas. A la mañana siguiente le dejan en un hospital regentado por monjas, donde se le diagnostica hepatitis crónica. Cancelan el resto de la gira y vuelven a Londres, previo paso por el canal de televisión RTE para otro playback de «No time to be 21» con un roadie de aspecto hippie sustituyendo a Laurie a la batería.
A su regreso de la accidentada gira por Irlanda, «Crossing The Red Sea» fue editado el 17 de febrero de 1978. Obviamente, la capacidad de promoción y distribución del nuevo sello era más que limitada comparada con las posibilidades que la banda hubiera tenido en Anchor de no haber retirado ABC los fondos para su subsidiaria en el Reino Unidos, y aunque la prensa británica no pasó por alto la condición de clásico del disco, proporcionándoles críticas gloriosas, su carrera comercial fue un auténtico desastre, alcanzando un modesto número 38 en las listas la primera semana y desapareciendo para siempre a la siguiente.
(Segunda y última parte publicada en en Ruta270, abril 2010)
Jonathan Vidal
Publicado en Ruta224, febrero 2006.






