FUE UNA ÉPOCA DE PICOS DE TESTOSTERONA Y CONTRADICCIONES HORMONALES, QUE TUVO DE BANDA SONORA A BUM. CONTACTAMOS CON ANDREW MOLLOY Y ROB NESBITT PARA RECORDAR AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS.
Banda típicamente años 90, los canadienses solamente registraron un álbum, «I Wanna Smash Sensation» (Pop Llama-Munster, 1993), y dos mini-elepés de escasa distribución, «I’m Superwoman» (Munster-Au Go Go, 1994) y «Make It Or Break It» (Impossible, 1995), amén de contar con el handicap de la continua rotación de miembros entre sus filas. Su radio comprendía básicamente Norteamérica, Japón, España y poco más. Pero consiguieron abarcar, quizás inconscientemente, mucho más: manufacturar tonadas imperecederas en una coyuntura propicia, como fue el Seattle de principios de los noventa o la California de Green Day, Mr. T Experience y el sello Lookout. Sonará a tópico, y lo es, pero desempolvar un viejo vinilo y probar que la fecha de caducidad aún no le ha llegado, resulta de una satisfacción pocas veces comparable.
Bum se formaron a finales de los ochenta en la pequeña ciudad de Victoria, Canadá, una preciosa isla situada al suroeste del país, a escasas millas de Vancouver. Capital de la provincia de British Columbia, y heredera directa de las peculiaridades británicas, no era extraño conocerse a todos los vecinos, más aún entre los que vivían en el mismo meridiano musical. Andrew Molloy y Rob Nesbitt trabajaban en una tienda de discos mientras se despachaban con bandas de medio pelo. El primero nos resume hoy en día cómo eran aquellos inicios: “El grupo empezó como una banda de versiones que tocaba, obviamente, por diversión. Una vez abrimos para The Mono Men e hicimos temas de Undertones, Kiss, Eastern Dark, etc. Por entonces éramos Kevin Lee al bajo, Eric Lowe a la batería y Rob Nesbitt y yo a las guitarras y voces. Tras ese show provisional nos decidimos tomarnos a nosotros un poco más en serio, y después de buscar un baterista más comprometido durante un tiempo, dimos con Jamie Fulton, que aceptó de inmediato pese haber aprendido hacía poco a tocar. Corría el año 1990, ya componíamos temas propios y la cosa empezaba a cuajar. Básicamente queríamos hacer canciones pegadizas como las que hacían nuestros héroes: Ramones, Cheap Trick, Buzzcocks o Descendents. Por supuesto nos interesaba más música que ésa, pero era a la que más apego sentíamos”.
Su compadre por entonces Rob Nesbitt se esfuerza por detallarlo: “Hay que remontarse al año 1988, cuando Andrew y yo, que trabajábamos en una tienda de discos local en Victoria, estábamos obsesionados con Descendents. También nos gustaban cosas como The Smiths, Duran Duran o Black Flag. Yo sabía que él era músico y había estado en un grupo llamado The Bedspins. Así que me armé de valor y una mañana le propuse montar algo. ‘Deberíamos crear un grupo tipo Descendents’, le comenté. Yo no tenía ni idea de tocar, y sus influencias estaban más orientadas al rock de los 70, pero allá fui de todos modos. La formación primaria, como comenta Rob, la formábamos Kevin Lee a las cuatro cuerdas, Jamie Fulton cantando, Scott Henderson a la batería y Andrew y yo a las guitarras. No teníamos más pretensiones que pasarlo bien haciendo versiones, es cierto. Tras un pequeño receso de unos meses nos unimos para un par de shows. La formación varió, y en ese momento la ocupábamos Kevin al bajo, Andrew y yo a las guitarras y voces y Eric Lowe de 64 Funnycars a los parches. Un día, mientras nos dirigíamos a nuestro habitual bar nocturno, sus parroquianos nos preguntaron, lo hacían repetidamente, acerca del nombre que íbamos a poner al grupo, y Kevin lo soltó para espantarles. ‘Bum’, exclamó, y de una manera tan estúpida quedamos bautizados”.
“A mediados del año 89 volvimos a la carga con las intenciones ligeramente más claras”, explica Rob. “Necesitábamos un baterista que se ocupara a tiempo completo de su instrumento, y Eric no podía por verse pluriempleado. Propusimos a Jamie Fulton que se hiciera cargo de las baquetas. Ensayamos largo y tendido antes de nuestro primer show serio. Andrew cantaba lo que componía, al igual que yo. Yo sabía que estábamos mejorando considerablemente cuando los temas propios sustituían las versiones en los conciertos, y eso Andrew me lo hizo notar. Fue un momento de orgullo. Empezamos a ganar territorio tras nuestro primer par de conciertos, sobre todo al ver la reacción de la gente de nuestro entorno entusiasmada. Fue cuando entramos a grabar, ya con Scott Henderson al bajo, el primer single «A Promise Is a Promise/Wedding Day». A partir de ahí se hicieron más regulares las actuaciones fuera de nuestra ciudad, y a Jamie no le entusiasmaba la idea. Decidimos buscar otro batería y Eric Lowe estuvo varios meses con nosotros, el tiempo en el que grabamos el segundo 7’’. En él registramos dos versiones y un tema propio, «I Wanna Be», compuesto por Andrew, con Scott Henderson cantando. Esta grabación fue parte de unas series llamadas «Blobs Vol. 3», registradas por el compañero de Kevin de su tienda de discos. Poco después encontramos a Graham Watson para ocupar el puesto de batería, y ya fue de continuo. Era justo el momento de las sesiones de nuestro primer álbum. Bajamos a Seattle en noviembre del 92 y acabamos en enero del año siguiente, gracias a las labores de Kurt Bloch de Fastbacks en las mezclas. En mayo del 93 nuestro primer trabajo «I Wanna Smash Sensation» salió a la venta”.
CASTIZO SHAKETOWN
Un proceso de gestación sin ínfulas de grandeza y de pretensiones vacuas, confeccionado en honor de, y solamente, de la melodía. Llegaron para ubicarse en la retina del aficionado curtido en el power-pop, y además cuando la sobrecarga en la elección era profusa. Hablamos de la época del «Third Eye» de Redd Kross, del «Kerplunk» de Green Day, del «Frosting On The Beater» de The Posies o del «Flippin’ Out» de Gigolo Aunts. Andrew rememora: “Sí, en efecto. Fue la edad de oro del género, cuando todo este tipo de música se empezó a tornar en una máquina de hacer dinero. En principio parecía que todos iban a hacerse famosos. Obviamente, y ciñéndonos a las bandas que mencionas, al final sólo lo hizo Green Day”. Rob remata: “Lo mejor para nosotros de todo aquello fue la amistad que trabamos con grupos como The Posies, Mr T Experience, Fastbacks, que nos sirvieron de gran ayuda. Me gustaría añadir el valor que Green Day tuvo para mí en su día. La canción «Only for You» me causó tal impacto que la vi como la pieza final del puzzle que comenzó con Descendents. Fue escuchar ese tema y pensar: esto es lo que quiero hacer”.
Resulta curiosa la pedagogía musical que hubieran podido aprender, ya que residían en un lugar con escasa repercusión cultural, si dejamos de lado su universidad y el trajín del turismo de sandalia y máquina de fotos colgada al cuello. Como crecer en provincias, vamos: “Victoria en una ciudad amable para vivir y divertirse”, cuenta Andrew. “Es bonita, aunque no es precisamente, culturalmente hablando, una ciudad de rock’n’roll. A pesar de ello, siempre ha existido una escena interesante. Al respecto existe un doble elepé que documenta dicha escena desde el año 1978 a 1984. Se titula «All Your Ears Can Hear», y se llama así por una canción que Kevin compuso con su grupo Infamous Scientists. Fue una buena banda, que además tocó ¡en la fiesta de graduación de mi instituto! Su vocalista Andy Kerr se marchó a Nomeansno, banda, por cierto, que ha servido de influencia a muchas otras vecinas. Actualmente la escena canadiense va en buena dirección, y hay grupos que internacionalmente están cosechando un éxito que antes no sospechaban. Por ejemplo Hot Hot Heat son de Victoria, y en Estados Unidos son el último grito. En España no sé si tendrán tanto aplauso”.
Rob también sigue morando allí: “Para ser una ciudad pequeña, el movimiento punk está muy extendido. Aparte de Hot Hot Heat están Nomeansno, The Neos o Dayglon Abortions. Hay músicos muy interesantes con los que puedes sacar adelante ideas muy originales. Como decía, es muy pequeña y tranquila, y así se paga el precio de estos handicaps. Siendo una isla, estás muy limitado para crecer como artista, ya que además de que no hay locales para tocar, no hay nadie que se anime a representar bandas. No hay compañías que produzcan vídeos, etc. A eso hay que sumarle, mínimo, los alrededor de 100 dólares que cuesta salir a tocar fuera”.
Otro lugar donde cosecharon un buen número de fans fue en España. Bien por la edición del primer disco por parte de Pop Llama, aquí vía Munster, de la grabación en vivo de su disco «Shaketown» en la madrileña sala El Sol, registrado por Impossible Records, o de la última grabación «Make It Or Break It» por parte del mismo sello, fueron más seguidores de los que en principio se podían sospechar si nos atenemos a las directrices del estilo. Andrew responde: “En España fuimos más populares que en cualquier otro lugar. Y nos encantaba. La primera vez que estuvimos fue en la primavera del 94, luego ya en el 95 con Graham y Rob fuera de la banda. En su lugar fuimos con Nick Thomas de The Smugglers a la guitarra y Terry Russell, de Slow y Tankhog, a la batería. Fueron aquellos los mejores shows de mi vida; además hice grandes amigos, los cuales no he vuelto a ver desde hace diez o doce años”.
Rob: “Impossible grabó ese directo en la primera gira que hicimos en España. Luego hizo lo propio con el mini-elepé «Make It Or Break It» y Pop Llama licenció el primero vía Munster en España. Allí gozamos de un éxito como en ningún otro lugar. Y estamos tremendamente agradecidos por ello. Los chavales de tu país sabían de sobra lo que era la buena música. Los aplausos que obteníamos en los clubes donde actuábamos eran proporcionalmente mayores, desmesurados; ¡hasta cuando no se sabían las canciones, al segundo verso las coreaban igual! Seattle es nuestro segundo hogar, pero nunca olvidaremos el cariño y la cercanía con que nos acogieron en España”.
¿Y cómo creéis que Bum encajarían hoy en día entre la caterva de adolescentes que potencialmente gusten de vuestro estilo?: Andrew: “No lo sé. Mucha gente joven, fans de la música, de Victoria no conoce la existencia de Bum, y eso está bien. El indie rock representa una gran parte de esta ciudad, y nosotros tampoco encajamos del todo en esa etiqueta. Para el resto del mundo, ¿quién sabe? Y ya que lo mencionas, te comento: Grant Lawrence, de The Smugglers, coordina un programa de radio en la CBC, la cadena nacional de rock canadiense, y suele pinchar BUM en su sección de lo mejor de la música de los noventa, y debo decir que la respuesta del oyente suele ser muy positiva”. Rob: “Oigo Bum en muchas de las bandas que actualmente copan los charts musicales. Pastiches odiosos como Sum 41, Blink 182, The Academy Is etc. se han comido la tostada. Siempre dije que la música tipo Green Day acabaría entre las más comerciales, y ha sido así. Imagino que sí, conectaríamos con la gente hoy en día. Aunque las bandas de nuestro estilo lo hacen ahora mejor que nosotros lo hacíamos, en mi opinión. Quizá el resto de los chicos estarán en desacuerdo, pero yo creo que lo que hacía que Bum tuviera un enfoque diferente era por la voz”.
ENTUSIASMO Y HABILIDAD
Ahora cada cual anda a lo suyo, y no es de extrañar que la música siga conservando un papel en sus vidas. En Victoria las opciones culturales no es que precisamente descansen sobre el Rock, pero las dos voces cantantes de Bum no podían permanecer calladas. Andrew Molloy comanda Budokan, un proyecto de escasa repercusión que sigue las pautas de su anterior grupo, aunque con más dificultades aún para ponerlo en marcha. Rob Nesbitt forma filas en AK- 47, algo más rodados y con las ideas más claras. Si uno homenajea al estadio donde Cheap Trick grabó su famosísimo directo, el otro dispara a bocajarro veleidades de corte político. Radicales, que diría aquel.
Andrew: “Toco y canto actualmente en Budokan, en honor al estadio donde Cheap Trick grabaron su majestuoso disco en vivo. Graham toca la batería con nosotros, pero vive en Nanaimo, a dos horas de aquí, y reunirnos con regularidad es muy difícil. Pero me he hecho otra formación hace pocos meses para actuar en Victoria, y estamos muy contentos por ahora. Grabaremos en breve, y en directo tocaremos temas de Bum. Kevin está fuera de circulación del mundillo musical. Últimamente estamos recibiendo muchos pedidos desde Japón, donde colocamos nuestro único single vía Magic Teeth Records, en vinilo rosa, por lo que obvia decir que para nosotros, para Budokan, sería un sueño ir a Japón a tocar en ese estadio. ¡Budokan en el Budokan! Por supuesto nos encantaría tocar en España y grabar nuestro siguiente single, pero estamos a expensas de Graham. Mira en budokanrocks.com o myspace.com/budokanrocks. ¡Tengo canciones escritas desde hace más de diez años que necesito soltar ya!”.
Rob: “AK- 47 nace gracias a un amigo, con el cual llevo haciendo música desde 1988. Él es la fuerza motora del grupo, y yo sólo estoy ahí como soporte. La música pop es la que me gusta, el hardcore, como en este caso, va en segundo lugar. Hemos editado cuatro discos, y actuamos una vez al mes de media en Victoria. Tenemos una visión política clara. Básicamente nos consideramos comunistas, ya que es la expresión política que más estrechamente se ajusta al mensaje social, y nos importa todo lo concerniente a la represión policial y la necesidad del ser humano de imponerse sobre la corrupción y el sistema gracias a su derecho al voto. El ser social debe estar plenamente reconocido”.
Reconocidos estuvieron ellos mismos cuando se les rindió álbum tributo «I Said Sometimes» (Magic Teeth, 2002). Andrew: “En su momento pensé: el mundo no necesita un disco tributo de Bum. Pero como iban a hacerlo de todos modos, no opuse resistencia. Fue un gran honor, además de la calidad con que algunas bandas hicieron su versión. Me avergüenza pensar que otros grupos mucho mejores que el nuestro se quedaron sin álbum tributo, lo que supone, como decía antes, un enorme honor”. Rob: “Fue todo obra de Gareth Gaudin, aquí conocido por ser un artista del cómic y un magnate de los discos. El álbum fue increíble, y amamos, sinceramente, todas y cada una de las versiones del disco. La que hicieron The Lisa Marr de «A Promise Is A Promise» me rompió el corazón”.
¿Y si hablamos de reeditar algo de lo descatalogado? Por que no se ha vuelto a ver nada de Bum en ningún lado, que se yo sepa. Andrew: “En mi trastero aún guardo vinilos de «I’m Superwoman», pero en efecto, creo que no hay intención alguna de reeditar nada. Había en cambio un proyecto de editar un disco de rarezas, caras B, etc., vía Magic Teeth y Rock’n’Roll Inc., el sello español de Francisco Santelices. Pero parece que el interés ha mermado, y se ha dejado de lado”. Rob: “Cierto, no hay intención de reeditar esos elepés, y creo que está bien así. Tuvieron su momento, y ya está. Siento que hicimos algo especial como banda. Nuestra pasión iba derribando obstáculos, formando un bloque galvanizado. Alguien una vez nos describió en una reseña como una mezcla de ‘entusiasmo y habilidad’. Creo que dio en el clavo”.
A modo de corolario, hago mías las palabras que una firma rutera antaño escribió acerca del valor intrínseco de la música y de su objetivo fundamental. Venía a decir, algo así como que, a pesar de canciones de catorce minutos, feedbacks interminables, solos de batería, retruécanos, lírica intrincada y experimentos imposibles, a pesar de todo decía —y afirmo—, todos somos unos mataos, y la música está, únicamente, para pasarlo bien. Bum supieron captar ese mensaje.
Álvaro Fierro
Exclusiva Web
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