LLEVA TIEMPO CREANDO UNA ESTÉTICA PROPIA, QUE CONECTA CON LAS MÁS PROFUNDAS RAÍCES AMERICANAS, PARA EXPRESAR SU UNIVERSO PERSONAL. EL RESULTADO ES UN RETRATO INTIMISTA CON EL COUNTRY COMO PAISAJE DE FONDO.
Creo que ha sido largo el proceso de gestación de «Dig a Grave with Bare Hands».
Después de dejar Big Black Mariah en 2002 empecé a grabar temas en mi casa, más en serio desde 2007, y poco a poco se fue definiendo mi nueva estética. Cuando me metí en Elsonado Estudios iba ya con los temas prácticamente acabados. Me limité a pulir algunas guitarras, grabar la batería y algunas voces. Luego hubo muchas escuchas sucesivas en las que íbamos puliendo fallos, y dejábamos pasar bastante tiempo después de cada una de ellas.
Has grabado tú mismo casi todos los instrumentos. ¿Te gusta mantener el mayor control posible sobre el resultado final?
Sí, pero también estaba un poco desconectado. Me levantaba en mi casa por las mañanas, enchufaba e iba poco a poco grabándolo todo. No ha sido por no contar con otros músicos, pero soy un poco dictatorial, en mis bandas siempre he compuesto yo y me gusta manejarme por mi cuenta.
¿Qué conservas de lo que hacías con Animal Crackers y Big Black Mariah? ¿Se puede hablar de ruptura con tu pasado musical o más bien de evolución?
Es más una evolución. Ahora no haría lo que hacía antes, pero no reniego de ello. Nunca me he casado con un estilo determinado, hay música que te hace vibrar y otra que no, simplemente. A mí me gusta una estética y con ella marcho, pero de forma inconsciente, me viene de todo lo que he escuchado y he hecho antes. Aunque Animal Crackers era un grupo de guitarras y ruido que tenía mucho de grupos americanos tipo Sonic Youth, también de Joy Division o de la psicodelia de los 60, en las estructuras y la parte compositiva de lo que hago ahora se puede encontrar algo de aquello.
En tus canciones se encuentran ecos del country alternativo y en tu MySpace abunda la imaginería con referentes americanos. ¿Te identificas con ese mundo?
Me ha venido solo. Tuve una saturación de guitarras, amplificadores gigantes y pedales. De pronto empecé a escuchar a Robert Johnson o Howlin’ Wolf tocando simplemente con una guitarra de palo y un tubo en el dedo y me di cuenta de que no hace falta tanta parafernalia para que se te ponga la piel de gallina. Me gusta sobre todo la manera de utilizar los instrumentos en el folk, el country-folk y el country-western. Pueden expresar y hacer vibrar igual con un banjo y una guitarra acústica que otros con un amplificador Marshall a todo volumen. En este disco no hay una sola guitarra eléctrica y no hace falta. He aprendido a usar la madera y el metal para lograr sonidos naturales y primitivos que resulten expresivos.
¿De qué artistas de música country y derivados te has empapado?
Me gusta todo el blues del delta y el country-western de los años 40 y 50. Y los cantautores americanos como Woodie Guthrie, además de otros más modernos como James Taylor o Jackson Browne.
¿Qué te parece el resurgir de esos estilos en estos últimos años, la etiqueta “americana” y demás?
Hay bandas que son más estética que otra cosa, pero hay gente que me gusta mucho, como 16 Horsepower o su continuación, Woven Hand, Chuck Prophet o Anne McCue, que suena más pop pero está muy bien. En cambio, escucho a Calexico y no me gusta. Aquí hay gente que coge una guitarra acústica y se viste con una estética americana pero después su música es otra cosa.
A pesar de que se puedan reconocer influencias en tu propuesta, has logrado un estilo propio. ¿Lo has buscado deliberadamente?
No, ha sido la consecuencia de todo por lo que he pasado y tal vez la forma en que he grabado este disco, yo solo en casa y según el estado de ánimo con que me levantara cada día. Es un disco muy personal y muy íntimo. No me gusta hacer una canción pensando en si un acorde puede sonar a esto o aquello, sino dejar que salga sola.
¿Confías en poder dedicarte en exclusiva a la música? ¿Qué esperas de este nuevo disco?
La promoción está empezando y espero que vaya bien. En cuanto a lo de vivir de la música, estoy en ello. Hasta hace dos años y medio yo tenía un trabajo que no me dejaba tiempo para nada. Ganaba pasta, pero yo veía que me iba a morir o iba a matar a alguien. Estas cosas las haces o eres infeliz toda tu vida. Yo estoy en esto por yonquismo: o lo hago o no puedo vivir.
En tus letras hay una clara voluntad lírica. Hablas mucho en ellas de tristeza, abandono, desamor, desolación y muerte. ¿Ese romanticismo crepuscular es sólo una pose de artista atormentado o la expresión de tu yo íntimo?
Normalmente yo me guío por sensaciones, así que no me pongo a hacer letras a partir de una historia ajena a mí, de una noticia de un periódico por ejemplo. Me voy dejando llevar según mi estado de ánimo y así voy creando la historia.
Alberto Ruiz de Cenzano
Exclusiva web.
| < Prev | Próximo > |
|---|









