Ruta 66

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MUDHONEY: Larga muerte a Seattle

 

Durante una época se les denominó ‘’los padres del grunge’’ y se les culpó -Dios les bendiga si es que existe- de que el sonido de guitarras densas y fuzz omnipotente se extendiera por el mundo. Fueron una larga temporada el grupo superventas de su discográfica gracias a ese eructo irreverente y ruidoso que bebía de Stooges y MC5, del punk, el garage y el blues psicodélico. Que nadie se engañe, los de Seattle no inventaron la rueda -ni falta que les hace- pero ahora, superada hace ya tiempo la resaca del sonido Sub Pop, Mudhoney son de los pocos supervivientes de la estampida grunge que pueden mantener la cabeza bien alta. No han expuesto su hermoso culo en busca de la redención discográfica, nunca trataron de salvar el mundo -siempre afirmaron ser una banda de garage, y punto- y, lo más importante, son más feos que pifio: no queda más remedio que dedicarles unas cuantas páginas.

Su primera canción fue su primer hit. «Touch me I’m sick» combinaba con genialidad la suciedad del garage, la violencia del punk y la inmediatez de cualquier éxito radiofónico, pero su potencial comercial se quedó en eso, en potencia, y los que se llevaron el gato al agua fueron muchos de sus compañeros. Hagamos un repaso de los primeros trabajos de la banda (para un estudio más en profundidad sobre esos primeros años, ver RUTA # 66), metiéndonos después de lleno en sus últimos años de carrera.

ES 1988, BEIBI
Sí, es 1988 y Mark Arm y Steve Turner deciden dar vida a Mudhoney. Ambos habían sido parte, en los primeros 80, de bandas como Spluii Numa, Limp Richerds o Mr. Epp And The Calculations (ojo al CD retrospectivo de éstos últimos en Super Electro, la discográfica de Steve Turner). Tras esto habían militado en Green River y, a raíz del abandono de Turner -que consideraba que la banda se acercaba demasiado al metal, heavy metal para los amigos- habían continuado su andadura conjunta en los Throw Ups, siendo ambos expulsados al no sentirse preparados para tocar en un concierto cuya celebración les fue comunicada excesivamente tarde. ¡Qué cosas, los padrinos de la mugre fuzz sobreamplificada y borrachuza, abandonando proyecto por escasa preparación...! Green River se separaban en 1987 y, con Arm ya liberado, la pareja decidió iniciar un nuevo proyecto ‘’serio’’: así comenzó la andadura de la miel de barro. Conociendo el interés que Sub Pop tenía -aún sin haberla oído- en su nueva iniciativa, le dieron un toque a Matt Lukin, bajista residente en Seattle que hasta entonces había sido parte de los en ese momento desaparecidos Melvins, y a Dan Peters (sí, el que iba a ser batería de Nirvana antes de que entrara Dave Grohl) por aquello de ponerse manos a la obra. Grabaron «24», para un recopilatorio de Amphetamine Reptile, y  su primer single, en el que se incluía el memorable «Touch me I’m sick». La canción en cuestión, himno indiscutible del greñudo cuarteto hasta el fin de sus días, sería parodiada en la infame película «Singles» por la banda de Matt Dillon e interpretada por el igualmente infame ex Take That Mark Owen (¡!) en varios conciertos de su gira del 97. Es de suponer que el reconocido sentido del humor de nuestros adorados pelanas les ayudó a digerir semejante trago.

¡Ah! Además, la canción les dio a conocer a ambos lados del Atlántico gracias a unos apetitosos EPs prensados en múltiples colores, y para cuando el demoledor «Superfuzz Bigmuff» vio la luz la gente ya sabía que tipo de abrasiva coctelera se le venía encima.

FUZZEANDO Y BIGMUFFEANDO
El mini-elepé «Superfuzz Bigmuff» (Sub Pop, 1988) fue su primer paso mas allá de las siete pulgadas. En el disco, editado a la vez en tres países diferentes (Sub Pop en EE. UU., Glitterhouse en Alemania y Au Go Go en Australia; estos triples lanzamientos serían habituales en toda la etapa Sub Pop del grupo), los cuatro ceporros seguían regodeándose en su particular visión del garage sesentero, el hard setentero, el punk rocanrolero y demás géneros pendencieros de tendencia estomacal.

Ejem, dato para estudiosos y archivistas: en la reedición de 1990 -la que tiene la gran mayoría, para qué engañarse- se añaden seis canciones de la primera época, inencontrables de otra manera, que son imprescindibles en la carrera de los de Seattle. Son temas que aparecieron en singles y recopilaciones los meses siguientes y entre ellos se halla el impepinable «Hate the police» de los Dicks y el curioso «Halloween» de Sonic Youth -debe hacer por lo menos un mes que no se les menciona en esta revista- que aparecía originalmente en un single compartido en el que cada grupo versionaba su canción preferida del otro (los de Nueva York, cómo no, eligieron… «Touch me I’m sick»).

Poco después los cuatro de Seattle ya tenían su primer pirata en la calle. Titulado «Mudride», era la grabación del concierto que dieron en Berlín el 10 de octubre de 1988, en su primera gira europea. Para ser una banda formada apenas un año antes -pese al pedigrí que les avalaba-, Mark y sus secuaces avanzaban con buen pie en el ‘’suculento’’ negocio de los grupos de culto. Le siguió el elepé «Mudhoney» el año siguiente, un disco que, pese a conservar la marca de la casa, 100% saturación fuzz, no estaba a la altura -me dicen por aquí que sí que lo estaba, que si soy gilipollas y tal y tal- de su predecesor en lo que concierne a canciones y, entre otras delicias oxidadas, incluía una versión, con el título ligeramente cambiado, de Blue Cheer, una de las grandes influencias de la banda. Otro dato enciclopédico: la cara B del 12’’ «This gift», el single de adelanto del álbum, era una revisión del hipnótico «Revolution» de Spacemen 3 con variaciones en el apartado lírico, algo que a Sonic Boom no le hizo demasiada gracia. Boom y compañía respondieron haciendo suyo el «When tomorrow hits» de Mudhoney en su siguiente elepé.

Un año de casi absoluta inactividad hizo correr rumores de ruptura, pero éstos cesaron con el single «You’re gone» -en el que colabora Billy Childish- y una breve gira. Poco después las malas lenguas de la prensa alternativa volvían a alarmar a los ya múltiples seguidores del grupo, que veían como los esfuerzos de Mark, Steve, Matt y Dan se diversificaban, poniendo en peligro la integridad del combo. Dan estaba colaborando con Nirvana y trabajaba como batería de directo de Screaming Trees, Mark Arm publicaba en solitario un single en el que versionaba «Masters of war» de Dylan, y Steve regresaba a la universidad. Pese a todo, durante ese tiempo fueron apareciendo algunos singles, la mayoría con temas grabados anteriormente y reempaquetados para distintos países, en distintos formatos... enloqueciendo a los fans con semejante aluvión de apetitosos artefactos.

CHICOS BUENOS
Para confirmar que la banda estaba en buen estado después de tan extraño periodo de lanzamientos, vio la luz el impresionante «Every Good Boy Deserves Fudge» (Sub Pop, 1991). Producido por Conrad Uno en sus Egg Studios de ocho pistas, es un disco de canciones redondas como «Into the drink», «Let it slide» o «Who you drivin’ now», definida por el propio grupo como su intento de plagio de los Sonics y que sería versionada tiempo después por Ash en su EP «Numbskull».

Mientras este trabajo pletórico de dañinas cualidades funcionaba en todo el mundo como superventas de Sub Pop (la fiebre de «Nevermind» aún no había estallado, así que «Bleach» era aún un disco menor en la discográfica), Mudhoney, en plena gira, sentían la mosca económica tras sus orejas castigadas por el decibelio: no era poco el dinero que se obtenía a su costa, y el que ellos llegaban a oler, escaso. El grupo consideraba que prácticamente toda la gente con la que estaban trabajando les robaba, y sus ideales de cooperación con independientes se fueron al garete. Caroline, Sub Pop y Glitterhouse no daban respuestas a sus preguntas, Mudhoney no sabían cuantos discos estaban vendiendo, el sello de Bruce Pavitt sufragaba como podía sus problemas financieros con el dinero que entraba con «Every Good Boy...» y  llegó a ofrecerles ser accionistas de la empresa en vez de recibir el dinero que les debía, algo que Mudhoney rechazaron. Mientras, Mark y sus secuaces veían como se invertía el dinero que le quedaba a su compañía en grabar el nuevo trabajo de Afghan Whigs en vez de en pagar sus deudas, lo cual comenzó a hincharles los cojones.

Situémonos en el tiempo: el grunge empieza a despegar, Sub Pop es el sello de moda y Nirvana están a punto de convertirse en megaestrellas mundiales. Las multinacionales, despistadas como siempre, pero no ciegas, están al acecho talonario en mano, sin saber todavía quien se va a llevar el gato al agua. Mudhoney entran en el torbellino y acaban saliendo de Sub Pop -según sus explicaciones para no romper su amistad con la gente del sello por motivos económicos, aunque la ruptura no estuvo exenta de tensión y resentimientos- y firmando por Reprise, con la que publicaran en 1993 su siguiente álbum, «Piece Of Cake». El single «Suck you dry» con su versión del «Over the top» de Motörhead vio la luz un poco antes de la edición del elepé, al igual que un promocional compartido con Jesus & Mary Chain en el que los de Seattle versioneaban el «Who is who» del nunca suficientemente reconocido primer disco de los Adolescents (ejem).

¿HAY PASTEL PARA TODOS?
Parecía que el despegue iba a llegar con «Piece of cake», y las ventas fueron muy buenas para lo que el grupo solía mover, llegando a unas 150.000 copias en todo el mundo, pero finalmente no pegaron el petardazo. Mudhoney a menudo han sido catalogados como vagos: raras veces han querido embarcarse en largas giras mundiales -según declaraciones de Lukin y Peters porque  ‘’esa es la razón por la que los grupos se separan, acaban hartos de los otros miembros’’- y siempre han dejado sitio para sus proyectos paralelos. Esta forma de actuar hizo que los medios les encasillaran en el terreno de la pereza ruidosa junto a Dinosaur Jr, comparando su manera de trabajar con la calma con la que el bueno de J. Mascis se tomaba todo lo referente al joven dinosaurio.

Bien sea por esa supuesta vaguería, bien por tener un sonido menos agradable para los oídos de la nueva generación de compradores que algunos de sus coetáneos, o bien porque la flauta no sonó en su dirección, en cuestiones comerciales se quedaron más o menos como estaban. Pero volvamos al disco en sí: el chavalín que descubrió las posibilidades que le podía sacar a la música en un concierto de Devo en 1980 abre «Piece Of Cake», trece años después, con una brillante introducción parodiando el tecno más insoportable. Ese es el terreno del disco exclusivo de Mark Arm. Sus compañeros, que también se habían reservado un espacio para mostrar su virtuosismo en este nuevo álbum -cada miembro tenía 45 minutos para componer, tocar, grabar y producir su pequeño corte-, lo ha-cían a su manera: el bajista Matt se dedica a los pedos, Dan le da al speed metal y Steve a una especie de country. ¿El resto del disco? Trece canciones que siguen la línea marcada por la banda hasta entonces, producidas una vez más por Conrad Uno y en las que posteriormente el grupo reconocería no haber puesto toda la carne en el asador.

Ese mismo año vio la luz el mini-elepé «Five Dollar Bob’s Mock Cooter Stew», un trabajo menos rabioso, aunque para el grupo mejor que su predecesor, producido por Kurt Bloch y con siete canciones entre las que destaca la envolvente «Make it now again». Nunca quedó muy claro si su veloz edición se debió a presiones por parte de su discográfica, que había visto como «Piece Of Cake» no funcionaba comercialmente como ellos esperaban y quería darles un nuevo empujón antes de que se acabara el interés de las masas en este tipo de grupos.

ATAQUE A LA REVUELTA GRUNGE
Le siguió dos años después, en 1995, «My Brother The Cow». Producido por Jack Endino y con nueve meses de trabajo pre-grabación, un esfuerzo poco común por parte de la banda, no consiguió que se le prestara toda la atención que merecía. Mudhoney siempre había sido un grupo más impactante en sus vigorosos conciertos que en la mayoría de sus deliciosamente ponzoñosos registros sonoros, y muchos seguidores, a pesar de no renunciar a una buena sesión en directo, habían dejado de comprar sus discos. Así las cosas «Mi Hermano La Vaca» es un álbum más refinado y accesible que los demás, y su estupendo título se debe a la lucidez etílica de Renestair E.J., de Bloodloss, que hallándose en Los Ángeles grabando unos saxos para el nuevo disco de Clawhammer, respondió a la pregunta de si deseaba comer algo en un burger con la gloriosa perla: ‘’No comeré de mi hermano la vaca’’.

Es el primer disco de la banda compuesto tras la muerte de Kurt Cobain, y en él hay referencias a Courtney Love -«Into yer shtik», en la que se preguntan por qué la revoltosa viuda no sigue el camino de su difunto cónyuge- y a la masa de compradores borreguiles de la generación post Seattle («Generation spokesmodel»). Algo antes de «My Brother The Cow» había visto la luz la colaboración con el country singer Jimmy Dale Gilmore: un EP en el que se recurría a la versión mutua de manera más que acertada, el tejano hacía «Blinding sun» y los de Seattle «Tonight I think I’m gonna go downtown». Juntos interpretaban una versión de Townes Van Zandt, «Buckskin stallion blues», en la que Mudhoney tocan y Gilmore canta, amén de otras chucherías.

LA CALMA PRECEDE A LA TORMENTA
1997 fue un año tranquilo para Mudhoney. Mark, que tiempo atrás se había unido a los australianos Bloodloss, pasó el año trabajando duro con ellos, y Dan se imbuyó en el proyecto Valis, junto a Van Conner de Screaming Trees y Kurt Danielson de Tad, aunque abandonaba un año después. La formación de Mudhoney seguía imperturbable, según los propios miembros del grupo gracias a su forma de llevar los negocios, que evitaba las rivalidades, repartiendo los derechos de autor de las canciones en porcentajes iguales entre los cuatro componentes. Turner dijo en una entrevista con la revista Rocket en 1998: ‘’Eso elimina de raíz la mayoría de las batallas de ego. Por mi corta estancia en Green River, sé que siempre era un elemento de fricción con los otros miembros, lo de intentar dilucidar a quien se le ocurrió qué parte de qué canción. Así que en Mudhoney no nos preocupamos por eso’’.

El cuarteto pasó el año ensayando y dieron algunos conciertos por su zona, a veces bajo el nombre de Beneath The Valley Of The Underdog, para probar en directo las nuevas canciones que estaban preparando. También se formó Wylde Ratttz, supergrupo creado para la banda sonora de la película «Velvet Goldmine» que cuenta entre sus filas con Mike Watt (Minutemen, Firehose), Thurston Moore y Steve Shelley (Sonic Youth), el Stooges Ron Asheton y Mark Arm a la voz. Como la película no tuvo la repercusión esperada, el planeado disco de Ratttz ideado como complemento de la banda sonora nunca vio la luz. Nuevo dato: Moore y Shelley siguen trabajando en ello y teóricamente debería ver la luz este otoño, vaya usted a saber...

«Tomorrow Hit Today» (1998) fue el primer álbum de Mudhoney producido por alguien ajeno al entorno de Seattle. La leyenda de Memphis Jim Dickinson produjo la nueva entrega y amenizó la grabación con multitud de anécdotas de la historia del rock’n’roll, hasta el punto de que el grupo ha llegado a decir que habría merecido la pena pagarle aunque sólo fuera por escucharle hablar. Esta vez, en vez de ir con las canciones justas para un álbum, Mudhoney hicieron muchas más, dos docenas, de las que eligieron trece. Llevaban casi dos años de trabajo en directo con ellas y ha sido el esfuerzo más profesional de la banda hasta la fecha. También el más caro. La compañía de Mudhoney se gastó en este álbum el equivalente a todo lo que el grupo había invertido en sus grabaciones anteriores. Según palabras de Jack Endino, fiel seguidor de la banda amén de productor de varios de sus elepés: ‘’Por primera vez, la discográfica optó por gastarse dinero de verdad en este disco, y lo puedes escuchar en la calidad del sonido. ¿Será este el disco que les lance? Quien sabe... no oigo ningún single, pero están planeando su primera gira completa por EE. UU. en años, un paso que tristemente se saltaron en su anterior disco’’. Es cierto, en el disco no había ningún single claro, y el tema que más se acercaba a ese estatus ni siquiera era suyo, tratándose de una versión de sus colegas Cheater Slicks: «Ghost». Una vez más el álbum, pese a la innegable calidad artística, no funcionó como la discográfica esperaba.

ADIÓS A LAS GRANDES LIGAS
La relación con Reprise se torció a finales del 98, unas declaraciones de Arm explicando cómo estaban trabajando con el disco nuevo descubrieron el pastel y demostraron de nuevo la sarcástica lucidez del rubio cantante: ‘’Los encargados de la promoción de radios juran que van a llevar una canción del disco a las emisoras de rock a finales de enero; por qué no lo hicieron cuando el disco acababa de salir y estábamos de gira es algo que se me escapa. Me sorprenderé si finalmente consiguen meter alguna canción de Mudhoney en las radios’’.

Como era de esperar, el grupo era expulsado de Reprise a mediados de1999, incapaz de satisfacer las ventas que la compañía exigía. Estas son las palabras con las que Mark Arm se lo contaba a sus seguidores: ‘’Primero las buenas noticias. Ya no estamos en Reprise. Me entristece que no vayamos a seguir trabajando con David Katznelson, nuestro A&R, que permaneció a nuestro lado contra viento y marea, o Rick Gershon, nuestro publicista en EE.UU., que trabajó al máximo por nosotros, pero el resto de la compañía parecía pasar de nuestro culo o no tener ni idea. Así que la marcha de Reprise es algo muy agradable’’. La mala noticia es la partida de Matt Lukin: el hombre que inspiró a Pearl Jam a componer una canción con su apellido abandonaba Mudhoney para llevar una vida tranquila en el campo y seguir manufacturando cerveza en su Lukin Good Lager Company. El resto del grupo optó por tomarse un descanso mientras decidía cómo enfocar el futuro, a pesar de que un año antes habían asegurado que si uno de los cuatro miembros fundadores abandonaba Mudhoney, el grupo desaparecería. Parece que sus compañeros se lo pensaron mejor y tras unos meses de reposo en los que se revitalizó el proyecto Monkeywrench (Steve Turner al bajo, Mark Arm a la voz, Tom Price de Gas Huffer a la guitarra, Martin Bland de Lubricated Goat y Bloodloss a la batería, y Tim Kerr ex Big Boys y Poison 13 y líder de los Lord High Fixers a la guitarra), se volvía a hablar de Mudhoney.

Estábamos a principios del nuevo milenio y un 7’’ con canciones de las sesiones de «Tomorrow Hit Today» veía la luz en el club del single de Sub Pop. También lo hacía el genial recopilatorio de éxitos y rarezas «March To Fuzz», publicado por el mismo sello, en el que afortunadamente se reúnen la mayoría de las versiones de las que hemos ido hablado y muchas otras que no hemos mencionado pero que han ido apareciendo en EPs y recopilatorios (Crucifucks, Angry Samoans, Damned, Elvis Costello, Billy Childish... sí, está claro que Mudhoney son un grupo aficionado a las canciones ajenas). Y poco después llegaba el segundo álbum de Monkeywrench, una joya a tener en cuenta titulada «Electric Children» (Estrus).

REFORMANDO LA BANDA
En el 2000 también salió a la venta «Here Comes Sickness: The Best Of The BBC Recordings», con Peel Sessions y grabaciones en directo para la BBC del Reading Festival 95. En abril de ese año los Mudhoneys restantes se metieron en el estudio de Jack Endino para grabar tres temas producidos por Wayne Kramer. Una de las canciones, «Inside job», iba a regalarse en formato MP3 en la web musicblitz.com, donde trabajaba Kramer como A&R. Él mismo propuso la colaboración y acabó tocando el bajo en ésta, «The straight life» y una tercera canción que quedó sin terminar y a la que además contribuyó con un solo de guitarra. Colaboración de lujo para una banda que no tenía muy claro qué hacer a partir de entonces.

La noticia que todos esperábamos tardó casi un año y medio en llegar, pero en noviembre del año pasado Mudhoney estaban ensayando de nuevo con Matt, que afortunadamente había vuelto al redil. Por desgracia la reunión fue solo un espejismo de escasa duración y la mayoría de conciertos de este año estaban planeados ya con el bajista de Bloodloss Guy Maddison, que parece que permanecerá como miembro fijo de la banda. Las últimas noticias sobre Mudhoney hablan de dos versiones (Kinks y Circle Jerks) para distintos recopilatorios que se grabaron con Steve Dukich al bajo.

Texto: Laura Pardo. Publicado en Ruta176, octubre 2001.

 

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